Sin categoría

Calle Sepulcro: la calle que hizo las maletas

A menudo, el paso del tiempo y los acontecimientos que tienen lugar en los pueblos, hacen que las fundaciones poblacionales se desplacen desde su lugar de origen a otros, modificándose el nombre de calles y/o barrios, los cuales muchas veces pierden su contexto histórico o directamente, desaparecen.

No es el caso de la calle Sepulcro, una de las calles más antiguas de Bigastro, que si bien ha tenido la fortuna de conservar su nombre original desde su fundación, es una calle de lo más curiosa, pues podemos decir que hoy se encuentra en un lugar que no le pertenece. Y es que la calle Sepulcro tiene su origen en otra calle de Bigastro.

1

Vista de la actual calle Sepulcro

Como de costumbre, viajamos en el tiempo para conocer su historia, y para ello giramos las manecillas de nuestro reloj hasta la mañana del año 1752. Por entonces, Bigastro progresaba en la medida que las cuentas del cabildo oriolano lo permitía, con una población dedicada a las labores agrícolas, entre la que se encontraba un joven de 15 años que por entonces ya sopesaba dejar su pueblo para coronar la cima de la ciencia: el joven Thomas Villanova.

Esa mañana de 1752, Bigastro amaneció con aire festivo, y es que sus vecinos, tras años de trabajo y acopio de donativos, habían conseguido construir una pequeña ermita en la actual plaza Ramón y Cajal (frente a la puerta de Álvaro). Una ermita que fue bendecida e inaugurada el 25 de marzo del año siguiente por Jacinto Vigo, párroco del lugar.

La ermita era tan pequeña que en su interior apenas cabían diez personas, contando con una campana en su parte más alta y en su interior un precioso lienzo de ocho palmos de ancho y cinco de largo, cuya belleza podía admirarse gracias a las numerosas velas diseminadas cuidadosamente por la pequeña estancia.

2

Rótulo de la calle Sepulcro

Además, en la ermita reposaba la imagen de un Cristo yacente en el interior de un sepulcro de cristal con vértices plateados. Dicho sepulcro provocó que desde entonces el barrio donde se encontraba la ermita fuera apodado por los bigastrenses como el barrio del Santo Sepulcro.

Este barrio se extendía desde la mencionada plaza, a través de la actual calle Francisco Pallas hasta el parque de la Cruz, espacio donde se construyó el primer cementerio del pueblo en el año 1809. Todo era conocido como barrio del Santo Sepulcro.

Mientras tanto, la que hoy es calle Santo Sepulcro no era más que un destartalado barranco que comenzaba en el cabezo de los pinos y acababa en la plaza Ramón y Cajal. Un barranco donde ya vivían algunos vecinos, aunque no en casas, sino en cuevas.

Puestas así las cosas, si el barrio del Santo Sepulcro original es el actual barrio de la Cruz, y la actual calle Sepulcro no era más que un barranco, ¿cuándo tuvo lugar el cambio de nombres que llegaría hasta nuestros días?

Ocurrió el 2 de junio de 1935. Ese día los alumnos de la antigua escuela de niños que se encontraba en la actual calle Francisco Pallas, solicitaron al ayuntamiento que la calle donde estaba su colegio y que se conocía como calle del Santo Sepulcro, se dedicara a su maestro Francisco Pallas Ferrando. Y de este modo, la original calle Sepulcro pasó a llamarse calle Francisco Pallas, y el antiguo barrio del Sepulcro perdió su nombre, siendo conocido por los vecinos como barrio de la Cruz, debido a la cruz de su antiguo cementerio y a otra que durante un tiempo asomaba desde lo alto de uno de sus cabezos.

3

Vista de la calle Francisco Pallas. La antigua calle Sepulcro

Un año después del nombramiento de la calle Sepulcro como calle Francisco Pallas, llegó la Guerra Civil, que tras devastar un país divido, concluyó con la victoria del bando nacional. Entonces llegó el Régimen con algunos cambios para Bigastro, uno de ellos, el nombre de algunas calles.

Con la llegada del Régimen, la vieja calle Sepulcro, que debía su nombre al barrio donde se encontraba, que a su vez había tomado el nombre de la ermita que con mucho esfuerzo construyeron aquellos bigastrenses originarios, volvió a renacer, pero en un lugar distinto al original, y es que en la memoria colectiva bigastrense el sepulcro ocupaba un lugar predilecto consolidado a base de siglos e historia.

Se decidió rescatar la antigua calle Sepulcro, dándole este nombre a aquel barranco que con el paso de los años y con diferentes actuaciones constructivas ya era una calle más de Bigastro, con nombre de político: calle Nicolás Salmerón.

Lo que en su origen fue un barranco donde sus vecinos vivían en cuevas, fue convirtiéndose en una calle que la República nombró como calle Nicolás Salmerón, hasta que el Régimen la renombró como calle Sepulcro, nombre que actualmente mantiene. Una calle que con el paso de los siglos hizo las maletas para siempre, conservando su nombre original pero no su sitio.

Anuncios
Categorías: Reseñas, Sin categoría | 4 comentarios

Finita Perales: “La primera vez que pinté un cuadro, lloré de alegría…”

Finita Perales tiene 75 años y un sueño cumplido: pintar un cuadro. Un sueño que surgió cuando siendo tan solo una niña se dio cuenta de que en un cuadro, como en la vida la misma, lo que uno ve no siempre es igual que lo que ve el de al lado. Y es que detrás de sus cuadros, o sus chiguitos -como a ella le gusta llamarlos- hay toda una representación personalizada de nuestro mundo, donde se fusionan los paisajes con las escenas cotidianas o los retratos de animales, personas o divinidades. Un conglomerado artístico producto del sacrificio y de largas horas de trabajo, pues como ella misma advierte los cuadros no se pintan solos.

Como el brillante barniz de sus pinturas, la mirada de Finita resplandece cuando cuenta su historia. Una historia que germinó en la inquietud y reflexión de una niña, la cual fue prosperando y haciéndose mayor en la misma medida que su sueño por pintar su propio cuadro. Un sueño que le acompañaría durante toda su vida, y que un día, fruto de la casualidad o del destino, tuvo la ocasión de cumplir a cambio de largas horas de trabajo frente a sus lienzos, entre alegrías y desaciertos, esbozos y pucheros,  pinceladas de ilusión que dieron forma a su sueño.

1000

Finita posa con su primer cuadro. El que daría paso a muchos más.

Pascual Segura. Finita, además de una vecina muy querida por sus paisanos, es usted pintora aficionada. ¿Desde cuándo tiene esta afición?

Finita Perales. Pinto cuadros desde hace casi veinte años. Comencé alrededor del año 2000 y de forma totalmente casual.

PS. ¿Cómo se cruza esta afición en su vida?

FP. Tenía cerca de sesenta años cuando ocurrió. Iba con mi hija paseando por Orihuela, cerca del colegio Jesús María, cuando nos detuvimos en el escaparate de una papelería. Allí había figuritas de escayola para hacer tu propio Belén. Nos llamó la atención y entramos a preguntar.

PS. ¿Compraron las figuritas para pintarlas?

FP. Sí. Mi hija compró figuras para hacer un nacimiento, y yo compré un San Antón que me gustó. La dependienta nos ofreció pinturas y nos dijo que una vez a la semana impartían clases para aprender a pintar. Me sentía muy bien allí, pues el ver y oler tantas pinturas distintas me llamaba mucho la atención. Mi hija se percató, y me dijo que si yo quería, ella me regalaba un mes de clases para que pudiera venir a Orihuela a pintar mi figura de San Antón.

PS. ¿Se desplazaba desde Bigastro hasta Orihuela para pintar su San Antón?

FP. Eso es. Una vez a la semana cogía el autobús en Bigastro y me marchaba a Orihuela a las clases, que me encantaban aunque fueran un poco caras. Cuando llegué a las clases, había muchas mujeres pintando y yo solo me fijaba en los cuadros, pues me llamaban mucho la atención. Eran pinturas muy coloridas con bonitos paisajes, y me gustaban mucho.

PS. ¿Qué sintió al comenzar a pintar?

FP. Me sentí estupendamente. La primera vez que pinté un cuadro, lloré de alegría porque no me lo creía. La profesora me preguntó por qué lloraba y le dije… porque pintar es lo que me gusta.

1001

Finita muestra un cuadro muy especial. El que realizó sobre su calle.

PS. ¿Y acabó de pintar su San Antón?

FP. Sí. Lo acabé y continué las clases, pero ahora para aprender a pintar cuadros. Era mi ilusión. Pinté varios, aunque le tengo especial cariño al primero. Comencé a comprar lienzos, pinceles y pinturas, y poco a poco fui adquiriendo soltura hasta que un día decidí que quería pintar sola. Tenía una ansiedad muy grande por pintar lo que yo quisiera y como me saliera. Así pues dejé las clases y comencé a pintar en casa.

PS. Ahora ya no tenía una profesora que le indicara lo que debía hacer. ¿Cómo se le daba pintar sola?

FP. Bien algunas veces, otras decía… madre mía que feo está esto, e iba rectificando. Poco a poco.

PS. ¿Trabajaba usted? ¿Cómo lo compaginaba?

FP. Sí, claro. Yo trabajaba, y cuando volvía del trabajo pintaba un poco. Aprovechaba cualquier ocasión, y por supuesto los sábados. A veces estaba cocinando y se me ocurrían ideas que luego no recordaba, así pues me llevé los lienzos y las pinturas a la cocina y cuando se me ocurría algo lo iba pintando.

1003

Bodegón, obra de Finita Perales

PS. ¿De pequeña llegó a sentir esa inquietud por el arte de la pintura? ¿Lo vio en alguien de su entorno o es la primera de su familia con este arte por afición?

FP. Soy la única. Me gustaba, así pues me tiré al toro. Con edad, con hijos, trabajando y a raticos. Desde siempre quería pintar y cumplir esa ilusión. Recuerdo que de pequeña veía cuadros y me sorprendía como hacían las perspectivas. Como hacían que algunas cosas parecieran lejanas y otras más cerca. Me llamaba mucho la atención y quería saber cómo se hacía para poder hacerlo igual algún día.

PS. A día de hoy, ¿cuántos cuadros cree que ha pintado? ¿Continúa con su afición?

FP. Habré pintado algo más de cincuenta, de todos los tamaños. Algunos los pinté muy grandes y otros pequeñicos, pero no los tengo todos en casa, he regalado muchos. Algunos a mis hijos y otros a vecinos de Bigastro. Para mí los cuadros son como mis chiguitos, porque forman parte de mí. Me cuesta mucho desprenderme de ellos porque me llevan mucho trabajo hacerlos, y más ahora que apenas puedo pintarlos. Desde hace algunos años mi vista no es tan buena como lo era antes, y llevo tiempo sin pintar.

1002

Vista de la ciudad de Orihuela pintada por Finita Perales

PS. Dicen que pintar, relaja. ¿Está usted de acuerdo?

FP. Por supuesto, me relaja pintar. Dicho claramente, cuando pinto no recuerdo si está el cocido en marcha o no. Sin darme cuenta me meto dentro del cuadro, sin ver otra cosa, solo las cosas del cuadro. Me gusta tanto que en ocasiones he llegado a pintar hasta tres o cuatro cuadros a la vez.

PS. ¿Cómo es eso? ¿Varios cuadros iguales?

FP. No. Cuando pintas un cuadro debes dejar un tiempo para que seque la capa de pintura que acabas de dar, entonces tienes que estar un tiempo sin pintar. Yo no puedo esperar tanto tiempo, porque me gusta mucho, así pues pinto tres o cuatro cuadros a la vez. Cuando le doy una capa a uno y tengo que dejarlo secar, entonces sigo con el otro, y de esa manera siempre estoy pintando.

PS. En su salón veo pinturas que recogen todo tipo de motivos. ¿Qué le motiva a pintar?

FP. Pinto lo que veo y me gusta. Desde estampas y recortes de prensa o revistas, hasta fotografías. El único requisito es que sea una imagen agradable y me guste. Luego lo intento. Siempre dijo que mejor o peor, algo me saldrá. A veces añado cosicas que me gustan. Por ejemplo, si tengo una fotografía de un paisaje, pinto el paisaje y le añado árboles, o un pájaro, etc…

PS. Veo algunas pinturas que recogen espacios simbólicos de Bigastro.

FP. Sí. Me gustan las calles antiguas de Bigastro, y su plaza, y por eso las pinto. Lo hago tal y como las veo, o como las recuerdo.

PS. Podríamos decir que sus cuadros son una buena muestra de lo que se puede conseguir con esfuerzo e ilusión. ¿Qué le diría a aquellos que alegan falta de tiempo para cumplir sus ilusiones?

FP. El tiempo es que si solo ves la tele y toqueteas el móvil, no vas a hacer otra cosa que eso. Los cuadros no se pintan solos, y ahora muchas personas ya ni platican entre ellos, solo móvil y tele. Si quieres hacer lo que te gusta, tienes que dejar de hacer otras cosas. Tienes que sacrificarte. Yo dejé de comprar muchas cosas para poder comprar pinturas, pinceles y lienzos. Durante toda mi vida tuve la ilusión de pintar mis propios cuadros, y a mis 75 años puedo decir que la he cumplido.

Categorías: Protagonistas, Sin categoría | 2 comentarios

Efrén Pamies “Conociendo un poco más nuestra fauna, conseguiremos poco a poco el respeto y admiración que merece…”

Efrén Pamies no es un vecino cualquiera. Dicen que en la mayoría de los casos la primera impresión es la que cuenta, y en nuestro caso debió ser así, pues la primera impresión que me produjo cuando nos conocimos fue la de una  persona cordial, sensata y enérgica. Impresión que lejos de cambiar con el transcurso de los años, se ha acentuado en vez de aminorar.

Un tipo que habla claro, escucha atento y que muestra un escrupuloso respeto hacia aquello que le rodea, sin distinciones entre personas, objetos o especies animales o vegetales, pues como muestra en sus vídeos publicados en su página personal de Facebook, para él todo merece ser respetado y admirado dentro de su entorno natural.

De Efrén Pamies y de su interés por la protección de la naturaleza podríamos hablar largo y tendido, pero quién mejor para contarnos sus inquietudes que él mismo.

Sin título

Efrén Pamies fotografía un nido de búho real

Pascual Segura. Efrén, aunque muchos te conocemos por tu faceta de amigo y/o compañero, son muchos los que te conocen por tus vídeos como “Efrén de la loma”. ¿Qué representa para ti la loma? ¿Cuál es el primer recuerdo que tienes de este entorno natural?

Efrén Pamies. La Loma Ancha de Bigastro significa para mí un trocito de ecosistema natural, pues ya desde niño sentí esa atracción y admiración especial por ella. Para mí es un emblema muy importante de Bigastro, donde resalta todo su esplendor a espaldas del casco urbano.

Tengo muchos recuerdos de la Loma, a la que siempre podía admirar desde la ventana de mi cuarto y la terraza de mi casa, imaginándome nuevas aventuras con los amigos. La Loma fue durante toda mi infancia mi lugar favorito de juego, donde podía permanecer hasta el anochecer, mi sitio de encuentro con los seres vivos y toda la fauna autóctona. Lo mejor de aquellos días era terminar las clases en el colegio y perderme en la Loma y sus alrededores.

P.S. ¿De dónde viene tu interés por la naturaleza?

E.P. Creo que tuvo mucho que ver el naturalista y maestro Félix Rodríguez De La Fuente, que con su famosa serie de TV “El Hombre Y La Tierra” hizo que despertara en mí ese maravilloso sentimiento de amor y respeto hacia nuestra fauna y a la naturaleza en general. Después ya fue un interés personal hacia las distintas especies de animales, siempre interesado e intrigado por los “bichos” más raros y menos favorecidos por su mala reputación: artrópodos, reptiles, anfibios, etc.

P.S. En los vídeos que realizas siempre dejas entrever un mensaje de respeto hacia la naturaleza. ¿Qué quieres contar con ellos? ¿Cómo te gustaría que influyeran en las personas que los ven?

E.P. Siempre procuro que mis videos tengan un mensaje de respeto, tanto hacia la fauna autóctona como a la naturaleza en general. Se puede dar el caso de que alguno de mis vídeos se pueda malinterpretar por ciertas personas, insinuando indirectamente que pudiera estar estresando y molestando a ciertos animales a la hora de manipularlos mientras los documento y los doy a conocer.

Pienso que a veces es necesario “molestarlos” y manipularlos un poco si con ello conseguimos que el desconocimiento humano hacia las especies que nos rodean, se vaya reduciendo y en un futuro podamos salvar estas especies de morir atropelladas, pisadas o incluso golpeadas directamente y a conciencia.

La mayor amenaza de muchas de las especies es sin duda el desconocimiento humano, como ya he comentado. Por eso el mensaje que intento transmitir es ese, enseñar y documentar las especies  que nos podemos encontrar por el monte y acabar con ciertos mitos o leyendas urbanas y poder desmitificar tanta documentación errónea o falsa que se han trasmitido de generación en generación.

Creo que conociendo un poco más nuestra fauna conseguiremos poco a poco el respeto y admiración que merece.

P.S. ¿Qué es lo primero que metes en la mochila cuando sales de ruta?

E.P. Lo primero que meto en mi mochila son toallitas húmedas o un paño para limpiarme las manos después de “acariciar” los sapos o las culebras que me encuentro (risas). Bueno, bromas aparte, además de eso nunca me olvido de llevar el móvil, para inmortalizar o filmar alguna de las especies, el gancho para inmovilizar reptiles, una navaja afilada por si algún agricultor me regala una naranja y poder pelarla (más risas), y por supuesto una botella de agua para hidratarme.

P.S. ¿Cuál es el hallazgo que más te ha impresionado?

E.P. He tenido varios hallazgos que me han impresionado bastante, como fue hace unos meses y de forma casual, encontrarme con dos polluelos de búho real en un nido situado en un acantilado mientras recolectaba “alcaparras”. Fue algo increíble y que pude documentar y compartir. Otro hallazgo y también muy cercano a la Loma Ancha de Bigastro fueron los restos de vertebras y fragmentos óseos fosilizados en una roca, posiblemente de un “manatí” o “vaca marina” de hace varios millones de años. Además de una especie única en Europa de peces ya extintos fosilizados. La Paleontología es otra ciencia que me atrae y admiro muchísimo.

 P.S. ¿Recuerdas alguna anécdota especial?

E.P. Muchísimas anécdotas, sobre todo de niño, como por ejemplo llevar a casa escorpiones para tenerlos de mascota o culebras, que finalmente me negaban en casa y tras mucho insistir solo podía convencer a mi madre para conservar en un balde alguna pequeña e inofensiva rana, que tras varios días en cautividad volvía a dejarla libre donde fue encontrada (cosas de niños).

En dos ocasiones sufrí las consecuencias alérgicas y tóxicas por manipular “bolsas” o nidos de “procesionaria”, necesitando asistencia médica y alguna que otra reprimenda en casa posteriormente. Atravesar de extremo a extremo la que llamábamos la Cueva del “Lobo”, donde apenas cogíamos los más grandes o los más rellenitos, y salir de tierra hasta las orejas y llenos de telarañas. Bañarnos en verano en las enormes balsas de riego y bien entrada la noche para no ser descubiertos (imprudencias y travesuras de niños).

Me han mordido culebras sin mayor consecuencia, pero las anécdotas que más me alegran y emocionan son la de ser requerido por conocidos o vecinos de Bigastro para rescatar reptiles, colonias de murciélagos o aves rapaces que se han extraviado, y que han sido localizadas en viviendas o lugares al que no corresponden… Eso sí son anécdotas especiales.

Otra anécdota muy simpática y divertida que me pasó junto con los amigos, fue después de varios días de la famosa riada de 1987 que afectó a toda la Vega Baja del Segura. Aquella tarde salimos como de costumbre al campo y esta vez nos alejamos un poco más de la Loma. Fuimos hasta ‘’Los Manantiales’’, en el barranco del término de Hurchillo (Orihuela), conocida la zona como el barranco de ‘‘El Saltaor’’, y nuestra mayor sorpresa fue divisar ¡¡una oveja junto a su borrego!!, y tras esperar a casi el anochecer y ver que no había ni rebaño ni pastores por la zona, decidimos llevárnoslo al pueblo. Ninguno se atrevía a acercarse a los animales hasta que uno de nosotros valientemente cogió en brazos al ‘’ borreguito’’ y la madre, simplemente, se dedicó a seguirnos por sí sola. Hasta ahí todos con la incertidumbre de cómo habían llegado los animales hasta el barranco. Las risas fueron apareciendo conforme empezábamos a negarnos a llevar en brazos al animal porque no hacía más que defecar, y no era precisamente muy agradable que te lo hiciera encima. Finalmente entre todos fuimos compartiendo el traslado del animal sosteniéndolo a pulso entre risas y al llegar al pueblo imagínate el panorama. La gente mirando y preguntando de dónde habíamos sacado a las ovejas, insinuando que las habíamos robado de algún rebaño. Mientras tanto, nosotros, gestionábamos cómo íbamos a cuidarlos y sobre todo, dónde íbamos a guardarlos. Aquella anécdota fue tan divertida que quedó guardada en la memoria de muchos amigos de la infancia. Finalmente y a la mañana siguiente, apareció un vecino, que nos había visto llegar con los animales al pueblo, junto con el pastor y dueño, vecino de Hurchillo. Éste nos comentó que perdió a la oveja madre, preñada, hacía varias semanas a consecuencia de la riada. La recompensa o donativo que éste señor nos dio fue de cincuenta pesetas y con ellas nos compramos un bollo de chocolate que nos comimos a ‘’pellizcos’’, con una decepción visible en nuestras caras y que nunca olvidaremos.

P.S. ¿Cuál es la amenaza más grande para la naturaleza de nuestro entorno?

E.P. La amenaza más grande a la que se enfrenta la naturaleza de nuestro entorno es sin duda EL SER HUMANO y sus acciones de destrucción, transformaciones agrarias y ocupación urbanística de algunos espacios. Por suerte la Loma está bien protegida y debemos de conservarla SIEMPRE.

P.S. ¿Qué podemos hacer a nivel personal para evitar este problema?

E.P. Sobre todo concienciar a los más jóvenes y en especial a los niños. Creo que los centros educativos podrían ayudar bastante con este tema, además de los ayuntamientos, organizando excursiones, jornadas de convivencia y charlas sobre el medioambiente. No se trata solamente de plantar un árbol, ser trata de cuidarlo y respetarlo también.

 P.S. Además de tu entusiasmo hacia el medio natural que nos rodea, en muchos de tus vídeos haces interpretaciones musicales. ¿Dónde y cuándo surge esta pasión hacia la música?

E.P. La música y el poder interpretarla a mi manera es otro de mis hobbies favoritos, cuya afición también me viene desde muy joven. Creo que influenció bastante un profesor que tuve en 5º de E.G.B que solía cantarnos en clase acompañado de una guitarra. En ese instante de mi vida sentí atracción por ese instrumento y posteriormente el saber que mi padre conocía algunos acordes, de los que pude aprender rápidamente. Me regalaron una guitarra que todavía conservo y empecé a “tararear” y componer mis primeras canciones.

La música siempre formará parte de mi vida y me acompaña muchísimo en mis momentos personales. Realmente creo que es una “vía” directa para poder llegar al interior de uno mismo.

P.S. Por último. ¿Qué tres palabras utilizarías para describir a un visitante el entorno natural de Bigastro?

EP. Naturaleza, diversidad e historia.

Categorías: Sin categoría | Deja un comentario

Bigastro, ataques piratas y un convento perdido

Hace unas semanas tuve ocasión de visitar el Museo de Semana Santa de la vecina Orihuela. Un museo instalado en el interior del antiquísimo Convento de la Merced, del que dicen que acogió a San Vicente Ferrer a principios del siglo XV.

Paseando por su interior intenté imaginar cómo debió ser aquel convento con su claustro anexo –  ahora instalado en la Santa Iglesia Catedral del Salvador -, pues durante parte de su historia el convento perteneció al Cabildo de la Catedral de Orihuela, fundador del Lugar Nuevo de los Canónigos, el antiguo Bigastro.

Entonces recordé que en tiempos muy antiguos Bigastro pudo tener un extraordinario convento, pues debido a la autoridad de un señor muy poderoso estuvo destinado a tenerlo, pero ese convento nunca llegó a hacerse realidad. ¿Por qué motivo? Viajemos pues.

Piratas

Ataque pirata

Retrocedemos las manecillas del reloj hasta el 5 de marzo de 1639. Un día de una importancia capital para la historia de Bigastro, pues de lo ocurrido ese día dependió su fundación.

Ese día un caballero llamado Tomás Pedrós – poseedor de amplios territorios en toda la comarca de la Vega Baja – redactó su testamento. En él dejo por escrito que parte de su patrimonio debía pasar a manos de los padres cartujanos una vez aconteciera su muerte, pero con una condición, y es que los cartujos debían construir un gran convento en el lugar que él expresamente indicó. Y el lugar escogido fue el mismo corazón de Bigastro, su Plaza de la Iglesia (por entonces inexistente).

Si pasado un tiempo los padres cartujos no cumplían con su palabra de construir el convento en dicho lugar, todos los derechos de propiedad de los terrenos pasarían al Cabildo de la Catedral de Orihuela.

entierro-cartujo

Orden de los cartujos

Sucedió que cuando los cartujos – que por entonces vivían en un monasterio de San Ginés- recibieron la herencia de Tomás Pedrós, aprovecharon la ocasión para en 1654 trasladar su residencia al actual Bigastro, viviendo en una gran finca que había en lo que hoy es la Plaza de la Iglesia, donde debían construir el convento exigido por Tomás Pedrós.

Duraron poco, y es que las penurias que aquí sufrían ante la falta de alimentos y las malas condiciones higiénicas provocaron que tan solo dos años después – en 1656 – decidieran volver al monasterio de San Ginés, pero no para siempre.

Poco después – en 1662 – los frecuentes ataques piratas que sufrían por la cercanía al mar de su monasterio de San Ginés provocaron que los atemorizados cartujos se refugiaran nuevamente en el actual Bigastro, hasta que pasado el peligro pirata regresaron de nuevo al monasterio de San Ginés.

cartujoe

Emblema de los cartujos

Veinte años después, debido a la falta de recursos y ante la imposibilidad de poder cumplir con su palabra, la orden de los padres cartujos abandonaron su monasterio de San Ginés y perdieron el legado heredado.

Puestas así las cosas el actual Bigastro se quedaría sin el convento soñado por Tomás Pedrós, pasando la propiedad de los terrenos bigastrenses al Cabildo de la Catedral de Orihuela, los cuales decidieron aceptar el reto y sacar partido a la antigua herencia de Tomás Pedros, pero no para construir un convento como él había soñado, sino para construir toda una nueva población. El antiguo Lugar Nuevo de los Canónigos, actual Bigastro.

Categorías: Reseñas, Sin categoría | Deja un comentario

Migas

Ingredientes

Sin título

  • Medio kilo de pan del día anterior.
  • 4 chorizos.
  • 200 gramos de tocino.
  • 2 pimientos verdes.
  • 8 dientes de ajo.
  • 120 mililitros de aceite de oliva virgen extra.
  • Unos 100 mililitros de agua.
  • Sal.

 

 

Preparación para cuatro personas

  • Ponemos en la sartén o cazuela el aceite y freímos el chorizo y el tocino que cortamos en trozos.
  • Sacamos y reservamos.
  • Freímos los pimientos, lavados y cortados, sacamos y reservamos.
  • Incorporamos los ajos, sin pelar en el aceite y cuando comiencen a dorarse añadimos el pan, que hemos desmigado, lo mojamos un poco con el agua en la que diluimos un poco de sal, y comenzamos a cocinarlas.
  • Tendremos que ir removiendo constantemente para que el pan se suelte y comience a dorarse, ese es el momento en que ya están listas, tardarán unos 20 o 30 minutos.
  • Añadimos todo lo que teníamos reservado y mezclamos un par de minutos.

¡Buen provecho!

Categorías: Cocina de la abuela, Sin categoría | Deja un comentario

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.